¿Qué harás en el 2026?

A medida que nos acercamos al inicio del 2026, es natural que nos detengamos un momento a mirar hacia atrás y, sobre todo, a mirar hacia adelante con esa mezcla de ilusión y esperanza que trae todo año nuevo.

Con Mary, el 2025, fue un año de transición, ya que cerramos periodos ministeriales en nuestros roles en el Movimiento Misionero Iberoamericano de muchos años. Pero eso está bien, Dios es un “Dios de ciclos, de etapas” … Y en cada uno de ellos Él nos renueva y nos inspira una vez más a mirarlo Él. Y ahora que somos abuelos, mejor ni les cuento.

A veces nos llenamos de metas externas, pero hoy quiero invitarte a algo mucho más profundo y personal. Imagina por un momento que estás a la orilla de un lago, sintiendo la brisa, y de repente escuchas una voz que te llama por tu nombre…

Esa misma voz que hace siglos transformó la vida de unos pescadores comunes, hoy te susurra a ti: «Ven, sígueme»

Seguir a Jesús no es simplemente adherirse a una religión o seguir un conjunto de reglas rígidas; es una decisión del corazón que marca un antes y un después. Para aquellos primeros discípulos, significó dejar sus redes —sus seguridades, sus rutinas, lo que conocían— para embarcarse en la aventura más grande de sus vidas.

Para ti, en este 2026, puede significar soltar esas preocupaciones que te pesan y confiar en que Él tiene un propósito que supera lo que puedes imaginar.

Lo más hermoso de esta invitación es que el objetivo principal de Jesús no era que sus discípulos hicieran grandes proezas de inmediato, sino simplemente que estuvieran con Él.

Hay algo poderoso en la cercanía: cuando pasamos tiempo suficiente con alguien a quien amamos, empezamos a adoptar sus gestos, su forma de hablar y su manera de ver el mundo. Así sucede con Jesús. Si nos permitimos estar en Su presencia, de forma natural empezaremos a parecernos a Él.

Que desafío, ¿no? No se trata de esforzarnos por ser «buenos», sino de dejar que Su amor nos transforme desde adentro, de modo que nuestras vidas mismas se conviertan en un reflejo de Su luz para los demás. En ese punto estoy… tratando de que el viva a raves de mi…

Incluso en aquellos tiempos, la gente notaba algo distinto en los discípulos. No eran personas con títulos académicos o grandes recursos; eran hombres sencillos, pero tenían una osadía y una paz que solo podían venir de haber estado con el Maestro. Ese es el mayor testimonio que podemos dar en nuestro día a día: que quienes nos rodean vean a Jesús a través de nuestra paciencia, nuestra alegría y nuestra forma de amar, a veces sin necesidad de decir una sola palabra. Y esto como Pablo digo, “no es que lo haya alcanzado, pero una cosa prosigo…”

Sé que hoy no caminamos físicamente junto a Él por Galilea, pero tenemos un regalo increíble que es Su Palabra. La Biblia no es un libro estático, es una conversación abierta que nos espera en cualquier momento del día.

Te comparto algo que me ayuda mucho y que acabo de redescubrir cuando encontré unas notas que escribió Mary, de hace varios años atrás de lo que nos enseno nuestro amigo James Klaas y que puedes probar este año.

Cuando leas un pequeño párrafo de la Biblia, quédate con ese versículo que haga eco en tu interior. Mira con atención qué está pasando ahí: qué hace Dios y qué nos invita a hacer a nosotros. Intenta comprender qué significaba en aquel momento histórico y, lo más importante, qué te está diciendo al corazón hoy mismo.

A veces, el cambio más pequeño en nuestra rutina diaria puede ser el que más frutos dé. Por eso, te animo a que escribas lo que Dios te va mostrando, quizás en una nota en tu celular. Al final de la semana o del mes, cuando vuelvas a leer esos pensamientos, te aseguro que te maravillarás al ver cómo Su mano te ha ido guiando, fortaleciendo y cuidando en cada paso del camino. Es como ir armando un mapa de Su fidelidad en tu propia vida.

El desafío para este 2026 es, sencillamente, vivir como un discípulo en lo cotidiano, en el día a día, si así simplemente.

Que cada decisión, cada conversación y cada sueño sea una oportunidad para caminar con Él. No se trata de ser perfectos, sino de ser constantes en Su amor.

Así que, mientras te preparas para recibir este nuevo año, hazte esta pregunta con humildad y esperanza: ¿Qué harás en el 2026? ¿Te animas a seguir a Jesús de una manera nueva y emocionante?  Él te está esperando con los brazos abiertos para caminar a tu lado todos los días y que compartas esta Verdad con otros…

Daniel Diaz


Citas que me Inspiran y desafían:

  • «Mientras caminaba junto al lago de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro, Andrés. Estaban echando la red al lago, pues eran pescadores. «Vengan, síganme —dijo Jesús—, y los haré pescadores de hombres». Al instante dejaron las redes y lo siguieron». (Mateo 4:18-20)
  • «Y subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar». (Marcos 3:14)
  • «Entonces viendo la osadía de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras e ignorantes, se maravillaban, y los reconocían como que habían estado con Jesús». (Hechos 4:13)